Blog de escritosdelinsomnio

el balcón

Era una noche de insomnio como cualquier otra… o eso creía. Después de los intentos nefastos de dormir decidí salir al balcón del departamento a tomar mate y relajarme como es normal cuando me quedo sin recursos

    Al sentarme note en el balcón del edificio de enfrente una luz prendida, una mesa armada, una pava y un mate, me resulto raro que no hubiese nadie bebiéndolos, ya que con el frio de la noche se la veía humeante.

   Me cebe otro mate mientras miraba expectante, entonces salió una chica, se sentó y se cebó uno dulce haciendo más o menos lo mismo que yo: mirar a la nada. Fue muy curioso que en todas las noches que yo había hecho lo mismo nunca la había visto, lo cual era difícil de creer por su belleza y su apariencia misteriosa que me lleno de dudas y a la vez de asombro.

    ¿Como podría yo comunicarme con esa bella chica de el otro lado de la calle? En algún momento tendrá que notar mi presencia y juntos podríamos pensar en cómo conversar, así que decidí esperar.

    Se hicieron las 4:36 am, ella decidió entrar a dormir, y yo no supe que hacer ante las ganas de entablar conversación con esa chica misteriosa y sin resignarme las próximas noches estuve haciendo guardia en mi balcón hasta el amanecer, pero nunca mas logre verla.

    Fue así que un día algo cansado de esperarla la encontré en el colectivo que me llevaba al trabajo. Estaba junto a mi, con las misma actitud imponente que aquella noche.

  —Hola. ¿Si no me equivoco vos vivís en el edificio frente al mío?. Mi nombre es Alejandro. —Dije entre el cansancio y la timidez.

  —Hola. —Respondió con una voz fuerte teñida de dulce.—Si, creo haberte visto alguna vez. ¿Vas a tu trabajo?

  Asentí con la cabeza.

  —¿Y vos para donde estas yendo?.

  —A la casa de un amigo. —Dijo ella y se me detuvo el corazón.

   Nos quedamos callados unos segundos, así que ella hablo;

  —Es mi mejor amigo desde la primaria, nos llevamos muy bien —corto la incomodidad del momento y agrego —por cierto, me llamo Mariana.

    En ese momento llego mi parada y tuve que despedirme.

   Me baje cansado, con el corazón algo acelerado de emoción pero con una sonrisa de oreja a oreja. El resto del día transcurrió normal, hasta que llego la noche, y tras el mínimo insomnio repetí mi rutina de sentarme en el balcón. Al observar el suyo vi la luz encendida y una pava humeante, pero no había nadie. 

   Note unas ambulancias en la calle, al observar con detenimiento, logre ver como subían un cuerpo a la ambulancia y como un rayo mi mente entendió todo.

   Esa bella chica que yo había conocido por fin esa mañana ya no habitaba este mundo, y todo lo que al menos para mi representaba su espíritu se iba a acabar cuando esa pava se enfrié.


Comentarios

No hay ningún comentario

Añadir un Comentario: